“El peronismo es maravilloso,
tiene todo el pasado por delante”
J. L. Borges
Afirma un dicho popular que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Le agrega Eduardo Wolovelsky en su último libro, Obediencia imposible: “Lo notable es que, para no sentirnos tontos con el primer tropiezo, si la piedra ya no está obstaculizando el paso, la buscamos, la colocamos en su sitio y nos lanzamos contra ella para volver a tropezar. Así se hace evidente a nuestro mancillado ego que darse contra esa piedra no fue un acto que nos ocurriera por distracción o estupidez, sino porque es una ley inevitable de la naturaleza”. Con una construcción argumental similar se podrían explicar, quizás, algunas de las razones que nos han llevado a la muy complicada actualidad en la que nos encontramos.
Por los años treinta se corporizó en nuestro país un proceso de demolición del pensamiento liberal, aquel que no solo sentó las bases de nuestra Constitución de 1853/60, sino que fue el ideario nacional que colocó a la Argentina en un lugar de privilegio entre las naciones de nuestro continente. Es cierto también que, como sucede con los procesos económicos en general, este ciclo había comenzado a agotarse (tanto la expansión agropecuaria como las redes ferroviarias parecían alcanzar un techo) y el crac del veintinueve lo golpeó con dureza.
El año 1943 mostraba un clima de pleno cambio de época en ideas, valores y modelo, así como la ausencia de consensos en cuanto al pasado y al futuro. Robustecido el nacionalismo de derecha no eran pocos los que exaltaban una posición antiimperialista y antibritánica mencionando –por añadidura– el peligro que entrañaba una “conspiración judeo, masónica y liberal protestante”. Nuestro país demoraba la opción de qué partido tomar en la Segunda Guerra Mundial y en páginas del Time se leían opiniones editoriales como: “si cae Gran Bretaña, los argentinos saben que deberán optar entre Estados Unidos o Alemania, pero la Argentina insiste en mantenerse neutral en un mundo casi totalmente embanderado, a diferencia de la mayoría de las repúblicas latinoamericanas que han contribuido al pedido de Estados Unidos para la defensa del hemisferio”.
En ese contexto, el golpe militar del 4 de junio encabezado por oficiales germanófilos integrantes del GOU instaló un gobierno clerical-militar, un régimen de cruz y espada. Poco tiempo después el ascendente coronel Perón (quién llevaba en la fórmula a Hortensio Quijano) ganó cómodamente las presidenciales derrotando a la Unión Democrática de Tamburini-Mosca; el populismo (más tarde imitado por Castro en Cuba y casi al final del siglo por Chávez, en Venezuela) cobraba fuerza en Latinoamérica. Contó entre sus eficaces herramientas de propaganda con el slogan “Braden o Perón”, materializando el entusiasmo anticapitalista en la figura del poderoso embajador yanqui de entonces. El mundo occidental se encargaría de recordarnos esta “neutralidad”, de manera casi permanente, a través de décadas.
En la aldea global que exhibe cambios tecnológicos vertiginosos y en donde el coronavirus –la mayor tragedia colectiva de la humanidad en mucho tiempo– dañó seriamente a la economía planetaria, la dirigencia argentina, una vez más, se ocupa en multiplicar y magnificar los obstáculos de nuestro camino.
No solo nos hemos ubicado en el peor decilo ecuménico en número de contagios y muertos, también somos de los países con mayor pérdida de puestos de trabajo, cierre de negocios y levantamiento de empresas en el mundo. En este contexto, indigna suponer que nuestro gobierno privilegió su visión geopolítica a la hora de gestionar vacunas y decidió no recibir ni comprar las que podía proveernos el “diabólico capitalismo”. Fanatismos salvíficos dice Loris Zanatta. Así nos va.
Setenta y cinco años después, para las elecciones de medio término convocadas a partir de septiembre, se me ocurre que podría adoptarse el slogan: “Pfizer o Perón”. No veo inconvenientes en reemplazar el primer término por Janssen o Moderna. El segundo, sin embargo, para los argentinos, es el mejor evocador de los catastróficos resultados sanitarios, económicos y educativos que puede lograr el populismo. Meditemos esto, una buena lectura de la historia puede ayudarnos a despejar las piedras.
Ilustro este artículo con una imagen de Manifestación, el cuadro de Antonio Berni de 1934. Desde que lo conocí, en mi adolescencia, la guardo en mi memoria y la he asociado siempre con una particular realidad política y social de una Argentina muy emparentada con el populismo.
Impecable tu síntesis, Alberto…
Genial Antonio Berni, un Maestro.
Abrazo.
Gracias Dickie!!!! Hacía unos días que me daba vueltas en la cabeza el slogan y los trascendidos de ayer de las gestiones por la vacuna Sputnik, que parecieran confirmar las sospechas de que -criminalmente- se apartó la posibilidad de contar con las americanas, me impulsó a escribirlo. Abrazo grande amigo!!!!
Excelente y compartidos, como siempre, tus articulos Alberto. No tenemos que dejar pasar esta oportunidad electoral para tratar de dar vuelta esta perversa y larga gestión.
Comparto absolutamente tu preocupación, de ahí el intento de garabatear algo al respecto. Cariño grande Mary!!!!
Estimado Alberto, muy interesante y realista tu síntesis. Puedo decir que de los últimos avatares de nuestra querida república, he sido testigo y avalo todo lo que decís. Un abrazo. Ivan
Vale y mucho que lo diga alguien que atesora mucha información como vos. Muchísimas gracias Iván. Abrazo grande!!!!
Muy buena síntesis de nuestra historia hasta ésta pandemia. Muy bueno e ingenioso.
Gracias Miriam!!! me alegró encontrarlos!!
Beso grande!!
Alberto, permitirme que agregue a tu escrito que comparto: Talleyrand dijo de la nobleza luego de la restauración de la monarquía » de nada se olvidaron, nada aprendieron «. Lo triste que entre nosotros, además de a los perojustikirchneristas, tal sentencia le cabe a gran parte de nuestro pueblo. Ah; por si ayuda, Perón, además de su admiración por Benito Mussolini y ser una burda imitación, para instrumentar lo que tenía como objetivo, se sacó de encima al Partido Laborista de Cipriano Reyes – también a él – quien se lo prestó para presentarse como candidato a presidente. Un abrazo. Tony.
Así es Tony, coincido con la información que aportás. De todas maneras (seguramente porque el tiempo que va de los años treinta/cuarenta hasta hoy solo es equiparable a la evolución de varios siglos de la antigüedad, tal la aceleración de los cambios producidos), este modelo populista que hoy destroza tanto la educación como nuestras relaciones con el mundo, se roba las vacunas y protagoniza un nuevo papelón cada día, es infinitamente menos popular que los que a regañadientes o de acuerdo con las circunstancias, mencionan ellos como sus mentores. Abrazo grande!!!
Excelente como siempre
Gracias querida Marcela!!! Te extrañamos!!
Excelente Alberto …
Gracias Leonardo!!!!
Acuerdo con tu didáctica síntesis de los modelos del país llamado Argentina desde la Constitución de 1853 hasta la debacle de la Epidemia de 2020….
Mi familia vivió esa historia a partir de fines del siglo XIX. A mis bisabuelos la política de inmigración de Sarmiento, Avellaneda y Roca les salvó la vida (y por caracter transitivo a mi también).
Mi abuelo materno , hijo de inmigrantes y radical hasta los huesos se murió sabiendo que ya entonces había perdido la lucha por una Argentina liberal y socialista.
Las elecciones de septiembre serán una buena brújula para estimar el futuro, pero hay que tener en cuenta que cambiar el rumbo que va progresando para atras desde 1930 no será fácil, asimismo “resueno” con vos que el terremoto en la salud y fuentes de trabajo tal vez impacten y sean un hito que marque un cambio positivo.
Sin dudas que cambiar esta situación demandará muchísimo esfuerzo y tiempo, mucho tiempo. Primero hay que modificar rumbos, definir y acordar qué queremos, qué podemos, qué estamos dispuestos y por ahí se advierte la trascendencia de la elección próxima. Gracias Jorge!!!! Abrazo grande para vos y Judith!!!!
Buen día!!!!muy buena síntesis de la triste historia de la cual no podemos salir!!!!creo que nuestro país quiere mostrar Neutralidad…si ..hace apenas diez dias desconocio como se vive políticamente en países de latinoamerica etccc e incluso decidió no opinar respecto a Nicaragua. Pero lo más grave como vamos quedando frente al mundo…como ellos si opinan y nos califican….
Haz lo que yo digo no lo que yo hago (neutral)…vivieron en Argentina «»personalidades»»»Eichmann, kutschmann, Priebke etc. Y aún tenemos presentes caldeados sin resolver… ojalá todo sea historia y vivamos un presente más sano para un futuro mejor. .bsss.gracss
Asi es Sara. Durante años he escuchado dirigentes que, con el pecho inflado, afirmaban cosas como: «Argentina honra su postura histórica de respeto irresctricto al principio de no injerencia y autodeterminación de los pueblos». Pregunta: Cuál vendría siendo la autodeterminación en Venezuela, Nicaragua o Cuba a través de los años?, Es que esos pueblos hambreados y maltratados hasta límites inaceptables eligen tener las dictaduras que tienen?
Como siempre, muchísimas gracias, Sara!!!! Cariño grande!!!!
Excelente Alberto! Un lujo como siempre
Gracias Marcelo!! Abrazo grande amigo!!
Muy interesante Alberto. Magnifico relato histórico que me ayuda comprender lo presente. Y la conducción humana también.
Solo desearos mucha suerte en el próximo futuro politico de Argentina.
Un fuerte abrazo desde España para toda la familia.
Muchísimas gracias Senito! Que me leas y te interese nuestra historia me pone contento. Abrazo grande para la querida familia gallega!!!!