Pnina Tamano Shata, la nueva ministra de Inmigración y Absorción de Israel


A los tres años Pnina Tamano Shata llegó como inmigrante a Israel, y estaba descalza. Después de 36 años está cerrando un círculo con su nombramiento como Ministra de Inmigración y Absorción y es la primera persona nacida en Etiopía que llega a ese puesto en el gabinete israelí. “Hay que querer a los inmigrantes y recordar que son muy importantes para Israel” dice.
“Este es un acontecimiento muy emocionante para mí. Es cerrar un círculo para abrir otro”, así dijo la diputada de la Knesset (parlamento) Pnina Tamano Shata, ahora ministra de Inmigración y Absorción.
Su nombramiento sienta un precedente histórico: es la primera ministra nacida en Etiopía.

Pnina Tamano Shata, en la foto de la izquierda, la más pequeña, de blanco.


“En estos momentos quien me acompaña es la niña de 3 años que llegó a Israel descalza, sin madre y después de una travesía muy difícil (que gran parte fue a pie a través de los desiertos de Sudán). Me acuerdo de los primeros años en el centro de absorción donde vivíamos y me emociona pensar que esa niña se convertirá en ministra del gobierno israelí” dijo.

“Aquí hay algo muy simbólico, especialmente que yo seré la responsable de promover la inmigración y la absorción de los inmigrantes que lleguen al país. Un inmigrante sigue siendo siempre un inmigrante, no importa cuantos años hayan pasado desde que inmigró. El espíritu de nuevo inmigrante sigue latiendo siempre en el corazón y esa sensación siempre me ha acompañado. La inmigración es el corazón del Estado de Israel. Gracias a ella se construyó este país!”

Inmigrantes llegando a Israel durante la pandemia


Antes de dirigirse a la Knesset, a la ceremonia de asunción, Tamano Shata comenzó el día reuniéndose con sus padres que le dieron su emocionada bendición. De allí fue a la sinagoga que frecuentaba su abuelo, en Ashdod (una ciudad costera de Israel donde viven muchos etíopes), donde hay una Torá que tiene más de 200 años y que su abuelo que era un “Keiss” (así se llaman los sacerdotes judíos en Etiopía) muy reconocido, hizo llegar aIsrael a través de lo Estados Unidos.
Tamano Shata ingresa a un ministerio que ha sido bastante relegado en los últimos años y que vuelve a ser relevante por la expectativa de inmigración anual de entre 50,000 y 100,000 judìos por la crisis mundial del Corona Virus. “Debemos estar preparados no solo para recibir a los inmigrantes cuando llegan. Tenemos que pensar también que después de aterrizar en el país, el proceso de absorción e integración depende mucho de como los acogemos nosotros, todos los ciudadanos” dijo Tamano Shata.
“Me alegró mucho que dentro de las líneas básicas del gobierno que se formó hay una cláusula que enfatiza que se dará especial importancia al tema de la inmigración de todo el mundo y a la absorción exitosa de los nuevos inmigrantes. Esto está en los Diez Mandamientos del próximo gobierno y va a ser una de las prioridades del mismo.”
Tamano Shata tiene 38 años, es casada y tiene dos hijos. Nació en 1981 en una aldea, Vasba, en la provincia de Gundar en Etiopía. En 1984 cuando tenía 3 años, inmigró a Israel en la “Operación Moises” que trajo a los primeros inmigrantes etíopes a Israel. Al principio vivió con su familia en el Centro de Absorción en Pardes Hana y en 1988 la familia se mudó a la ciudad de Petaj Tikva donde vive hasta el día de hoy. Fue educada en escuelas tradicionalistas y el colegio secundario lo hizo en una escuela ORT de Jerusalén.
En 1999 se alistó en el ejército para cumplir con el servicio militar obligatorio. Llegó al grado de sargento en el Mando de Protección a la Población Civil. En 2002 empezó sus estudios de abogacía y paralelamente a eso fue instructora de niños y jóvenes en los barrios socialmente débiles de Petaj Tikva.
En 2004 cuando fue elegida Vicepresdenta de la Unión de Estudiantes provenientes de Etiopía comenzó a participar en actividades públicas. En 2006 participó en el comité para la lucha por la igualdad social de la comunidad etíope. En esa época dio sus primeros pasos en los medios de comunicación. Ese mismo año fue elegida representante pública en el Consejo de Prensa Israelí y en 2007 terminó el año de stage (residencia) y comenzó a ejercer la abogacía por un período corto hasta que en el 2008 comenzó a ocuparse totalmente del periodismo.
En 2007 presentaba un programa televisivo de actualidades “Viernes a las 17 hs”. Entre los años 2008 y 2012 fue la corresponsal de Justicia del Canal 1 de televisión.
Por su actividad en el área social durante la última década y principalmente debido a su actividad contra la discriminación y el racismo le fue otorgado, hace 4 años, de manos del hijo de Martin Luther King y del Presidente de Israel, Rubén Rivlin, el premio Martin Luther King.
En 2012 dejó el área del periodismo y comenzó a actuar en política por el partido Yesh Atid y fue elegida diputada de la Knesset (parlamento). Fue la primer mujer etíope elegida como parlamentaria y Vicepresidenta de la Knesset en su primer mandato.
Tamano Shata no pertenece al partido de Netanyau, hace política en Kajol Lavan (azul y blanco), un partido de la oposición a Netanyau que ahora forma parte de la coalición del gobierno de unidad nacional que fue formado recientemente.
La comunidad judía de Etiopía data de la época del rey Salomón, hace unos 3,000 años. Como resultado de casamientos mixtos tienen hoy apariencia física africana. Hasta el presente conservaron la tradición judía y el idioma hebreo. (El texto de la nota publicada)

Este artículo fue publicado hace unos días en la prensa israelí (el diario Yediot Aharonot). Me lo envió desde Tel Aviv, traducido, Judith Yariv. Nos pareció algo mucho más que oportuno para compartir en momentos tan difíciles del mundo y en donde el odio racial parece ganar hoy, nuevamente, los primeros planos.

Apunto un detalle no menor, además, que no escapa a quien trata de captar y entender los mensajes implícitos. El ministerio al que accede Pnina Tamano Shata lleva por nombre: «Integración y Absorción», nada menos. No es mucho lo que puede agregarse a la primer palabra, pero qué acierto la segunda, cuantas acciones concretas y efectivas -en pos de incorporar valores y ciudadanía- se expresan a través de ella.

De manera premonitoria, anticipando esta designación y la historia detrás de la misma, Jorge, el marido de Judith, nos contó el año pasado lo siguiente:

En Etiopía existió una comunidad judía desde la época del rey Salomón y la reina de Saba, hace aproximadamente unos 3.000 años. En 1984, debido a muy malas condiciones climáticas -entre otros factores- se desató, en Etiopía, una terrible hambruna. Dentro de un largo período de gran inestabilidad y crisis conocido como guerra civil etíope, el gobierno perdió el control de la situación y sobrevino el desastre: Casi 50 millones de personas hambreadas, murió mucha gente.

Los judíos de Etiopía, unos 180.000 ciudadanos de piel oscura, pidieron emigrar a Israel pero el gobierno local no avaló su salida. En el mes de mayo, se produjo una revolución. En esos días, Judith y yo recibimos, en Jerusalén, la llamada telefónica de una amiga, trabajadora social: «Los judíos etíopes están llegando a Israel, vienen sin nada, los están alojando en escuelas, hoteles, lugares de la comuna….»

La empresa israelí de aviación El Al, a favor del descontrol y la confusión originados por el golpe de Estado, aprovechó para realizar los traslados volando con sus Jumbo a los que previamente se había despojado de todos sus asientos. Eso permitió trasladar unos mil pasajeros por viaje, sentados sobre el piso.

LLegaban familias completas -algunas habían perdido alguno de sus miembros en su desesperado tránsito terrestre- y antes de subir a los aviones que las trasladarían, eran rodeadas con una soga -para evitar que siguieran dispersándose- y se les colocaba un distintivo de color en sus frentes. Como bien nos había informado nuestra amiga, llegaban sin nada, descalzos, hambreados, harapientos y sin las más mínimas nociones de urbanidad ni cultura para vivir en un país desarrollado.

Reunimos a nuestros chicos -que entonces tenían 2 y 7 años- y comenzamos a buscar en nuestros placares. Un rato después llegamos, los cuatro, al hotel Diplomat, un cinco estrellas de Jerusalén, por entonces vacío y en reparaciones. LLevábamos con nosotros dos valijas de ropa y algunos juguetes que ellos también habían querido regalar.

Muchos de esos mismos chicos etíopes son hoy artistas, médicos, oficiales del ejército israelí o parlamentarios como la protagonista de la nota.

Jorge Yariv, Tel Aviv, 2019

Nota: A quién le interese esta historia, podrá conocer más de ella en Ser digno de ser (Va, vis et deviens), película francesa, de 2005, dirigida por Radu Mihaileanu.